Desconexión en Pedraza

Después del duro invierno llega un momento donde necesitas un parón, un brake, desconectar, recargar la pilas.. salir de la ciudad y recordar lo maravillosas que son las vacaciones.. aunque sólo sea por un día

Y para hacerlo nos decidimos por Pedraza, un pequeño pueblo situado a 37 km de Segovia y a 130 km de Madrid

Forma parte de los pueblos más bonitos de España, y la verdad es que el galardón lo tienen más que merecido, Pedraza es una pequeña villa medieval de increíble belleza, donde perderse por sus calles implica retroceder en el tiempo y transportarte a otra época

La conservación de sus calles y edificios, así como los vestigios de sus murallas le dan un encanto especial

Nada más llegar debes dirigirte al aparcamiento, situado al final del pueblo, una vez dejas el coche y comienzas a caminar empiezas a hacerte una idea de lo que te vas a encontrar

El castillo es una fortaleza que data del siglo XIII y reconstruida a finales del siglo XV, cuenta con una torre del homenaje, foso y al otro lado hay un precipicio que termina de reforzar su seguridad, convirtiéndolo en infranqueable

En 1926 el castillo fue adquirido por el pintor Ignacio Zuloaga, quien lo rehabilitó y lo usó como taller, a día de hoy sus herederos han habilitado una torre donde se exponen las obras del autor

Se pueden hacer visitas guiadas de una duración aproximada de 30 minutos por 6€

Desde cualquier parte del pueblo se ve la torre de la iglesia románica de San Juan Bautista, ubicada en la Plaza Mayor y repleta de historia a pesar de haber sido restaurado y rehabilitado en varias ocasiones.

La torre y el ábside de corte románico es lo que más destaca, así como el balcón verde, construido por Juan Pérez de la Torre y Zúñiga para ver los festejos taurinos que tenían lugar en la plaza Mayor

A medida que te vas acercando a la plaza empiezas a sentir el espíritu de la villa, las calles empiezan a oler a lumbre, se vuelven adoquinadas, sus casas de construcción típica..

La plaza mayor, de estilo castellano, es para muchos una de las más bonitas de España, rodeada de soportales y casonas con solanas de madera le dan un toque especial

A día de hoy la plaza mayor sigue transformándose en plaza de toros durante la celebración de las fiesta patronales del 6 al 11 de sepiembre, aunque cuando adquiere mayor protagonismo es durante los dos primeros fines de semana de julio, conocidos como la noche de las velas, donde desde hace más de 20 años la plaza medieval se apaga y se ilumina con velas y acoge conciertos de música clásica.. debe ser un espectáculo para los sentidos, y puedo asegurar que éste año lo disfrutaremos en primera línea

Pero la plaza, sobre todo está orientada al deleite y disfrute de todos cuantos por allí pasen, hace la vida más fácil a los turistas que vamos a visitarla, y es que, como no podía ser de otra manera está rodeada de tabernas y restaurantes

No se me ocurre un lugar mejor donde disfrutar de una refrescante cerveza.. en los días en los que brilla el sol los comerciantes no dudan en sacar unas mesas y sillas para disfrutar de una deliciosa cerveza, o refresco.. ¿por qué no..? dejarse llevar en éste pueblo es delicioso

También es el lugar más apropiado para darse un homenaje saboreando un delicioso cochinillo o cordero asado al horno de leña…mmmmm…

Nosotros nos decantamos por el restaurante El Soportal, situado en la misma plaza mayor, el establecimiento abarca toda la casa, nosotros tuvimos la suerte de comer en el sobrao, disfrutando de las vistas de la sierra nevada mientras saboreábamos el vino y comida de la tierra.

El restaurante es muy recomendable, el ambiente es cálido y acogedor y personal rezuma simpatía y ganas de agradar, cuentan con horno de leña propio y su especialidad es el cordero asado, recomendación especial de postre la tarta de san marcos, se sale de lo habitual y está deliciosa

Siguiendo el recorrido por el pueblo llegamos hasta la cárcel un edificio medieval del siglo XIII y reconstruido en el siglo XVI

Situada a la entrada del pueblo será la primero que te encuentres al llegar a Pedraza, ya que el edificio está integrado en la muralla y en el arco de la Puerta de la Villa

Hay un recorrido guiado de unos 30 minutos por 3€ donde se recorre la mazmorra, los cepos donde los presos quedaban inmovilizados, las dependencias del carcelero..

Aunque sin lugar a duda lo mejor de la villa, más que hacer visitas es pasear y adentrarse por sus calles

Perderse en un sitio así merece la pena, por eso nos alojamos en el hotel de la villa, un hotel muy recomendable, situado dentro de las murallas del pueblo, las habitaciones son realmente espectaculares, decoradas en un estilo rústico muy en la línea de la villa, son grandes, con un mini salón y baño completo, y en nuestro caso con cama King size, el desayuno quizás es un poco lo que más flojea, ya que estando en un entorno rural esperas algo más casero, no obstante, es una buena opción para alojarse

Tras reponer fuerzas dimos una vuelta disfrutando del atardecer, hacía tiempo que no veía algo tan bonito

Un atardecer así sólo puede darse en un lugar tan increíble y mágico como Pedraza

La noche en el pueblo dejas también unas imágenes espectaculares que poca gente disfruta, ya que la mayor parte de sus visitantes desaparecen al caer la noche


Destaca la paz y la tranquilidad que se respira en Pedraza al caer la noche y las ordas de turistas vuelven a su casa, a partir de ese momento es cuando se puede disfrutar más que en cualquier otro de la tranquilidad de sus calles, los comercios cierran al caer la noche, todo cuanto se ve allí está en la plaza mayor, donde sus habitantes empiezan a moverse después del duro día de trabajo

Para cenar nos decantamos por el restaurante El Jardín, nos llamó la atención su certificado de excelencia tripadvisor, y la verdad es que no nos defraudó, la comida es deliciosa, el ambiente bueno y el servicio rápido sin resultar caro (el precio aproximado podría ser entre 25 y 30 € persona), eso si, mejor ir con reserva para no llevarse sorpresas

¿Pedraza de día o Pedraza de noche? ambos momentos igualmente mágicos, en cualquier circunstancia.. un lugar para no olvidar y repetir una y mil veces, ¡nos vemos la noche de las velas!